¿Quieres ponerte en forma esta Navidad? ¡Participa en el reto #Navirunners!



¡Ah, la Navidad! Esa época del año en la que todo son prisas, compromisos y poco tiempo para hacer todo lo que tenemos pensado. ¿Y qué es lo que sacrificamos la mayoría de las veces? ¡Exacto: los entrenamientos! Para que este año no te vuelva a pasar y para que termines las fiestas en forma y quién sabe si con algún kilo de menos, venimos a motivarte con el reto #Navirunners.


Por si ganar salud y posiblemente perder peso fuera poco, el ganador del reto #Navirunners se llevará un lote de productos de MyProtein compuesto por una caja de barritas energéticas, una caja de geles energéticos de cafeína (ambos para que os den mucha energía en vuestros entrenamientos y carreras) y un bote enorme de mantequilla de cacahuete natural (que también os dará energía, pero lo más importante es que está para chuparse los dedos).

¿En qué consiste el reto #Navirunners?

Es muy sencillo: el objetivo es sacar al menos 30 minutos al día para salir a correr (o para hacer deporte) desde el día 1 de diciembre hasta el 7 de enero. Por cada día que salgamos al menos 30 minutos, conseguiremos puntos que irán así:

- De lunes a viernes: 10 puntos
Fin de semana: 20 puntos
Días festivos (6, 8, 24, 25, 30 y 31 de diciembre; 1 y 6 de enero): 30 puntos


Solamente tenéis que compartir en una red social (Twitter o Instagram) una imagen de vuestro entrenamiento donde se vea el tiempo (una foto al pulsómetro o una captura de pantalla) con el hashtag #Navirunners y yo iré sumando los puntos correspondientes cada día. 

Una cosa más que hay que hacer (y que podéis hacer ahora mismo) es seguir a MyProtein en sus redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Aprovecho para agradecerles que nos hayan cedido el premio para este reto de Navidad, ¡muchas gracias!

Estos son los premios que puedes ganar en el reto #Navirunners. Actualizamos a fecha 1/diciembre (el gel es de cafeína, también para daros energía)

Preguntas frecuentes

- ¿Tengo que salir a correr todos los días? No, no es necesario. Puedes salir los días que quieras y se sumarán los puntos correspondientes.
- ¿Puedo participar con otro entrenamiento que no sea de carrera? ¡Claro! Siempre y cuando lo registres con una app o un pulsómetro. Si lo tuyo no es correr pero te gusta más hacer spinning, Power Walking, ciclismo o cualquier otro deporte, ¡eres bienvenido!
- ¿Es obligatorio compartir de forma pública mis entrenamientos? Lo único que necesitamos es ver el tiempo (mínimo 30 minutos): no nos hacen falta los kilómetros, las calorías ni nada más.
- ¿Si hago 60 minutos en vez de 30, tengo el doble de puntos? No, majos: los puntos no son acumulables. La idea es conseguir formar el hábito de hacer deporte al menos 30 minutos diarios.

¡Y ya está! Si tenéis preguntas podéis dejarlas en los comentarios del post, en los comentarios de instagram o preguntarme por twitter.

Ya solo queda que saquéis las zapatillas y os pongáis a entrenar porque comenzamos mañana: ¡feliz y saludable Navidad para todos!

* El premio se enviará a España, dentro de la Península

Imagen de portada | Flickr/RvWithTito.com

Media Maratón de Tenerife: primera parada en mi #RoadToMarathon



¡Este fin de semana ha sido genial! He estado en Tenerife para realizar un coloquio sobre entrenamiento para carreras de larga distancia y para participar en la Media Maratón y me lo he pasado como una enana. He corrido, he disfrutado, me he retado a mí misma, he conocido a gente muy muy interesante, he desvirtualizado a grandes compañeros y profesionales... ¡un finde muy completo!

La previa: feria del corredor y coloquio sobre nutrición y entrenamiento

Llegué a Tenerife el viernes por la mañana y allí me recibió Máximo, un chico encantador y jefe de comunicación de la Maratón de Tenerife. La mañana la dedicamos a hacer un poquito de turismo visitando La Laguna: una pequeña ciudad muy cerca de Santa Cruz donde parece que se ha parado el tiempo. Sus casitas bajas y de colores, su buen ambiente y su animación hacen que sea un destino que merece la pena visitar (además es Patrimonio de la Humanidad desde 1999).

Por la tarde estuve descansando del viaje (¡me levanté a las cuatro de la mañana para coger el avión!) y visitando la feria del corredor, con muchos stands de otras carreras, entre ellas la TransGranCanaria, que está en mi punto de mira, y material deportivo. Y sí, cayó el primer par de zapatillas del fin de semana: unas Saucony Triumph ISO 2 que tienen una pintaza de muerte (gracias a Deportes Del Castillo, que me asesoraron a la hora de buscar zapas y me aconsejaron cuáles me podían ir bien).

Una foto publicada por Lady Fitness (@ladyfitnessmad) el


El sábado por la mañana participé en un coloquio sobre nutrición, entrenamiento y entrenamiento mental con la nutricionista Laura Saavedra y la psicóloga Ana Sainz-Bravo: dos pedazo de profesionales con las que pudimos hablar sobre los mejores consejos para preparar las carreras de larga distancia. Un enfoque multidisciplinar que es necesario a la hora de abordar este tipo de competiciones.

Por la tarde Laura me llevó a visitar Santa Cruz, con su precioso mercado y su increíble biblioteca (en serio, id a verla, ¡es espectacular!). ¡Muchísimas gracias Laura por compartir un ratito conmigo y por enseñarme tu ciudad! ¡Fue un verdadero placer!

Y sí, ya más tarde volví a la feria y cayó el segundo par de zapas: unas Nike Pegasus 32 que me había probado el día anterior y que me decían a gritos que querían visitar Madrid, ¡no las iba a dejar allí!

El día "D": Media Maratón de Tenerife

A pesar de que el viernes y el sábado llovió muchísimo en Tenerife, el domingo amaneció despejado y con buena temperatura, quizás incluso un poco alta: alrededor de los 21-22 grados a las ocho de la mañana. Desayuné con Naomi, mi compi de habitación y encargada del stand de la TransGranCanaria en la feria, a la que mando un besazo enorme desde aquí, y nos marchamos hacia la línea de salida.

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Con los nervios a flor de piel, todos los corredores esperábamos el pistoletazo de salida para las tres carreras que tendrían lugar el domingo: maratón, media maratón y ocho kilómetros. Con 15 minutos de retraso, que me sirvieron para conocer a los corredores que estaban a mi alrededor y para concentrarme,  aunque también para que me diera el sol más tiempo y para que los nervios se recrudecieran, cruzamos el arco de salida para comenzar a sumar kilómetros.

Los primeros 8 kilómetros de la carrera son de trazado urbano y con algunas cuestas (cortas, pero de esas que pican) y mi suerte quiso que en el primer kilómetro me encontrara a Sarah, de Fitness To Shine, que corría con su cuñado y con los que compartí los primeros kilómetros de carrera.

Al terminar el trazado urbano seguimos corriendo por la carretera que lleva hacia San Andrés, sin duda para mí la parte más dura: no había gente animando y ya hacía muuuuucho calor y, si habéis seguido el blog, ya sabéis que yo el calor lo gestiono entre mal y fatal.

Seguí corriendo y en el kilómetro 12 me encontré el murito: demasiado pronto para lo que yo estoy acostumbrada. De repente me di cuenta de que en lo único que podía pensar era en el calor que hacía, en que no veía el final de la carretera (porque era de ida y vuelta), en que hacía mucho calor, en que me dolían las rodillas (la carretera, al ser de montaña, tiene un pequeño peralte, y la rodilla dela pierna que caía hacia abajo me iba cantando La Traviata), en el calor otra vez... Pero seguí corriendo, un kilómetro detrás de otro, y cuando llegué al 14, cuando dábamos la vuelta para volver a Santa Cruz, ya era otro rollo.

La vuelta desde Las Teresitas, que es como se llama esa zona de playa, ya fue mejor: seguía pasando calor, pero sabía que iba de vuelta y eso te cambia la perspectiva. La llegada a "la civilización" y la entrada en meta fueron una gozada. Una carrera dura por el clima y, sobre todo, dura a nivel mental, ¡pero lo logré!

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A destacar como algo muy positivo los avituallamientos en carrera con sus voluntarios: hubo, si no recuerdo mal, al menos seis avituallamientos para la Media Maratón con agua, isotónica y plátanos. En todos ellos me paré para echarme agua por la cabeza y por el cuerpo (por eso llegó el dorsal casi a trozos XD) y creo que me pude beber como un litro de isotónica en total.

Desde aquí quiero dar las gracias a toda la organización, que me han tratado como una reina este fin de semana, especialmente a Máximo que se ha preocupado por que no me faltara de nada. También a Naomi, de la TransGranCanaria, a Brian de redes sociales y a César y Darío Dorta, directores de la carrera. A todos los voluntarios, que lo hicieron de 10 y a toda la gente que salió a animar a las calles y que hicieron de esta carrera una verdadera fiesta. Y también al hotel Silken Atlántida y a sus trabajadores, que se portaron estupendamente.

Una carrera retadora que nos permite ponernos a prueba y que merece la pena probar: ¡correr en Tenerife es otra historia!

10 mitos veganos muy extendidos (y que no te debes creer)



¡Sí! Hoy, 1 de noviembre, es el Día Mundial del Veganismo: un modo de vida (porque no se trata solo de una dieta) que implica, entre otras cosas, el no consumo de alimentos de origen animal, incluyendo los huevos, los lácteos o la miel. 

Decimos que es más un estilo de vida que un tipo de dieta, ya que los veganos también rechazan el uso de productos testados en animales (como muchos cosméticos) y otros productos de origen animal, como pueden ser la lana y el cuero.

A pesar de que el número de veganos va creciendo más y más alrededor del mundo, todavía queda mucha gente que no sabe bien qué significa llevar una alimentación vegana; por esto a día de hoy todavía quedan muchos mitos que derribar en relación a este estilo de vida.

Con motivo del Día Mundial del Veganismo, los chicos de MyProtein me enviaron la semana pasada esta infografía con los 10 mitos más extendidos sobre el veganismo que estoy encantada de compartir con vosotros.



Ni los veganos tienen por qué tener un déficit de calcio (ni tampoco anemia), ni tienen por qué ser menos sanos o menos fuertes, siempre y cuando su dieta se componga de alimentos saludables y esté planificada en base a sus necesidades calóricas y de macro y micronutrientes. 

Quizás uno de los mitos más extendidos es que la dieta vegana es per sé una dieta saludable o de adelgazamiento: esto no tiene por qué ser así. Una dieta vegana mal planteada puede llevarnos a comer una gran cantidad de alimentos procesados que no son saludables y que pueden llevarnos a subir de peso: los Donuts o las patatas fritas de bolsa son productos que no deberían tener cabida ni en dietas sanas ni en dietas para personas que buscan perder peso y, sin embargo, ambos son productos aptos para veganos.

Si queréis olvidar los (muchos) mitos que acompañan generalmente a la dieta vegana y vegetariana, os animo a que os informéis en webs como la de la Unión Vegetariana Española y a través de dietistas-nutricionistas especializados en este tema (mi gurú es Lucía, del blog Dime qué comes).

¡Feliz Día Mundial del Veganismo para todos!

Imagen | MyProtein


Beast Sensor: ¿por qué es importante conocer la velocidad a la que levantamos el peso?



La velocidad de los levantamientos es uno de los factores más importantes a tener en cuenta, y que pocos de nosotros valoramos, a la hora de entrenar. Es una de las cosas, además del número de series, repeticiones, cantidad de peso y técnica que nos hacen acercarnos a nuestro objetivo en el gimnasio.


Pero, ¿cómo podemos conocer la velocidad a la que hacemos un levantamiento? ¿Y cómo podemos evaluar si realmente es la más beneficiosa para nuestros objetivos? Para facilitarnos este trabajo disponemos de tecnología como los encoders a nivel profesional, y como los dispositivos personales y aplicaciones móviles a nivel amateur y personal. Dispositivos como Beast, que hemos probado: así es como se entrena con el sensor Beast.

¿Cómo funciona Beast?


Beast es un pequeño dispositivo, un poco más grande que un reloj de muñeca, que podemos usar para conocer la velocidad de nuestros levantamientos y adecuarla a los objetivos que queremos conseguir con ellos.
Este dispositivo, que se coloca en nuestro antebrazo a través de una muñequera imantada o sobre las placas de pesas a levantar, mide la velocidad de los ejercicios a través de tres sensores diferentes: un giroscopio, un acelerómetro y un magnetómetro.
Se carga mediante su entrada USB conectada a la corriente en un par de horas, y tiene una autonomía que nos permite entrenar unos 5 días a la semana. Se conecta vía bluetooth a nuestro teléfono móvil, y lo manejamos desde el mismo a través de su app gratuita para IOS y Android.
Los resultados de nuestro entrenamiento, una vez concluido, podemos verlos en su página web, donde dispondremos de nuestra propia cuenta personal: en ella se almacena toda la información relativa a nuestros entrenamientos y desde allí podemos diseñar nuestras propias rutinas.

¿Para qué me sirve conocer la velocidad de mis levantamientos?

Beast trabaja con algo conocido como velocity based training (VBT o entrenamiento basado en la velocidad): conocer la velocidad a la que estamos realizando un ejercicio nos permite saber si el peso que estamos utilizando es el adecuado para el objetivo que queremos conseguir.
Este es un concepto muy similar al del entrenamiento cardiovascular por zonas cardiacas: en lugar de basar nuestro entrenamiento en un valor absoluto como es el peso que movemos o el ritmo al que corremos (en el caso del entrenamiento de cardio), pasamos a basarnos en un valor personal y modificable en relación a las posibilidades de cada uno de nosotros, como la velocidad de levantamiento o las pulsaciones por minuto si hablamos del cardio.
Cada intervalo de velocidad del levantamiento se corresponde a un objetivo distinto, igual que pasa con el cardio. En carrera sabemos que si pasamos del 80% de nuestra frecuencia cardíaca máxima estamos entrenando en zona anaeróbica y esto nos hará mejorar en velocidad. Al levantar un peso sabemos que si lo movemos a una velocidad entre 0,34 y 0,45 metros por segundo, estoy mejorando mi fuerza máxima. Aquí podéis ver qué tipo de entrenamiento se corresponde con cada intervalo de velocidad.
Sabiendo esto, lo único que tenemos que hacer es adecuar el peso que movemos en nuestros levantamientos para moverlos a la velocidad necesaria y entrenar de esta forma en base al objetivo que queremos conseguir. Este es el dato que nos ofrece el sensor Beast.

Entrenando con el sensor Beast


Una vez nos hemos colocado el sensor en nuestro antebrazo y hemos seleccionado en la aplicación el ejercicio que vamos a realizar y nuestro objetivo concreto (fuerza, resistencia, velocidad, etc), comenzamos a levantar yen la pantalla del móvil podremos ver la velocidad a la que estamos levantando en tiempo real.
Una vez terminada la serie, avisamos a la app y esta nos dirá si estamos moviendo el peso adecuado para conseguir ese objetivo, si debemos aumentarlo o si tenemos que rebajarlo. Esto nos permite ir ajustando el peso en cada uno de los ejercicios que realizamos para adecuarlo a nuestros objetivos.
Otra posibilidad es la de diseñar nuestra propia rutina en la web antes de ir al gimnasio y descargarla en nuestro teléfono. De esta manera la app nos irá diciendo qué ejercicio tenemos que hacer, cuántas series y repeticiones, además de si el peso que movemos es el adecuado.
Una vez terminado nuestro entrenamiento, lo descargamos en la web donde podemos ver cómo ha sido la ejecución de cada repetición de cada uno de los ejercicios: si hemos llevado una velocidad constante, si el movimiento ha sido fluido, si la técnica ha sido buena, etc. Un montón de factores que nos pueden ayudar a levantar mejor y de manera más efectiva.
El sensor Beast es una buena ayuda para periodizar nuestro entrenamiento, para llevar un registro exhaustivo de los mismos y para maximizar nuestros resultados: cuantos más datos conozcamos sobre nuestra forma de entrenar, más podremos afinar en cuanto a entrenamientos y resultados.
El sensor Beast se puede adquirir en su página web al precio de 249 euros. Podéis adquirirlo con un 5% de descuento introduciendo el código BEASTLF5.


#RoadToMarathon (II): planificación de septiembre a noviembre



Parece que fue ayer cuando cruzaba la meta de la Media Maratón de Madrid y ya han pasado cinco meses desde entonces. También han pasado casi cuatro meses desde que fijara mi objetivo en la Maratón de 2017. Fue totalmente impulsivo, también os lo digo: ves una oferta, te ves fuerte después de haber terminado la Media y... bueno, ya conocéis el resto de la historia, aquí estamos.

¿Qué he hecho este verano?

Durante el mes de junio intenté salir a correr al aire libre. Y digo intenté porque os juro que lo intenté: dos o tres días salí por Madrid Río y la Casa de Campo a primera (primerísima) hora de la mañana, pero hacía tanto calor que aquello en lugar de un entrenamiento se convertía en una gymkana para meter la cabeza debajo de todas las fuentes que encontraba. Dados mis antecedentes de jaris y deshidrataciones en carrera, decidí no arriesgar y quedarme en el gimnasio.

Y la verdad es que me ha cundido bastante: he estado entrenando tanto en la cinta como en la elíptica y he podido mantener de esta forma una buena base aeróbica en los meses de más calor. Han sido entrenamientos cortos, nunca de más de una hora (cuenta la leyenda que si corres más de una hora en la cinta te conviertes en un hámster) y combinando carrera continua con series, así que no se ha dado mal.

Nuevo curso: nuevo entrenamiento

Y así me he plantado en septiembre, con la Media Maratón de Tenerife a la vuelta de la esquina. Lo bueno es que ahora que ha refrescado puedo volver a correr en la calle sin peligro de insolación, así que dicho y hecho: cuatro sesiones de running por semana para combinar con el entrenamiento en sala.

El planning que estoy siguiendo de cara a la Media es el que preparó mi compañero Juan en Vitónica hace algunos años: es una preparación en ocho semanas que podéis ver completa aquí. Es muy asequible y combina todo tipo de rutinas: series, tiradas largas, salidas más tranquilas y trabajo de fuerza.

El objetivo en la Media de Tenerife (estáis a tiempo de apuntaros a cualquiera de las tres distancias: 8, 21 o 42 kilómetros y de disfrutar unos días de la isla) será, principalmente, disfrutar. Si puedo hacer menos de dos horas, pues mejor que mejor, aunque ya sabéis que yo soy de las que voy sin prisa (¡#tractorismo power!).

¿Y después de la Media, qué?

Después de la Media Maratón habrá que ponerse serios, pero estoy segura que con el chute de endorfinas de haber cruzado la meta una vez más (¡quién me lo iba a decir a mí, que hace bien poco solo corría si alguien me perseguía!) no me faltarán motivación ni ganas.

Quedan pendientes, antes de llegar al gran día, al menos un par de Medias más, así que ando en modo "búsqueda y captura" de 21K que no me pillen a desmano: se aceptan sugerencias, claro. Seguro que varios 10K caen también por el camino.

Con la mirada ya puesta en Tenerife y en sus kilómetros, ¡una que se va a entrenar! #BeRunnerMyFriend

Imagen | Patricia Álvarez (@fotografiandoalmar)