El márketing de la desinformación en productos alimenticios

11:38 Lady Fitness 2 Comments



Uno de los productos que copan las neveras de refrigerados en cualquier supermercado son los postres lácteos con chocolate, vainilla o toffee especialmente dirigidos para cuidarse o aptos para dieta. La publicidad de estos postres está claramente orientada a mujeres que quieren cuidarse y mantener la línea con claims como "no volveré a renunciar al postre", algo bastante habitual cuando la gente (también los hombres, señores publicistas) se propone bajar de peso (nota: sobre el tema de la publicidad dirigida a las mujeres os recomiendo leer este post del blog Dime qué comes). La aparición de nuevos productos en estas gamas y de nuevos anuncios coincide con la llegada de la primavera y el inicio de la "operación bikini", y nos cantan a bombo y platillo que sus postres son bajos en grasa. Lo que no nos dicen los anuncios, pero sí la etiqueta nutricional, es que van bien cargaditos de azúcar: ninguno baja de los 10 gramos de azúcar por ración.


¿Por qué nos llaman tanto la atención los productos "sin grasa" o "bajos en grasa"? La población general suele identificar la grasa que ingiere o los lípidos con la "grasa que nos sobra", por decirlo de alguna manera. Pero esto no es así: la grasa insaturadas y poliinsaturadas son necesarias en nuestra dieta, y en una alimentación normocalórica no tienen por qué hacernos subir de peso. Otra de las razones por las que se han demonizado las grasas es porque nos aportan un valor calórico mayor (9 kcal por gramo) que los carbohidratos o proteínas (4 kcal por gramo). Aún así, siguen siendo necesarias, entre otras cosas para regular procesos hormonales. Y, por supuesto, que un producto sea 0% materia grasa no quiere decir automáticamente que sea saludable.

El azúcar, al que no tememos tanto, es uno de los principales causantes según algunos estudios de la obesidad, el síndrome metabólico y la diabetes tipo II, y tiene un efecto adictivo bastante potente (aquí podéis ver las mejores frases del documental Sobredosis de Azúcar, de la mano de Esto no es comida). La Organización Mundial de la Salud nos recomienda que nuestro consumo de azúcar (en todas sus formas, no solo hablamos del azúcar de mesa) no debe sobrepasar el 10% de nuestras calorías totales diarias, aunque recientemente pretendían bajar esta recomendación al 5%.


Los valores nutricionales de estos postres bajos en grasa

Si os digo la verdad, iba a centrar este post en una marca concreta, pero acabo de subir del súper y he visto por lo menos otras dos marcas de postres bajos en materia grasa pero con las mismas características en cuanto a azúcares, así que podemos hablar de las marcas de lácteos en general.

Los postres lácteos bajos en grasa se presentan en packagings de 4 unidades, que suelen contener entre 100 y 125 gramos de producto. Los hay de dos tipos: los que se anuncian como "0% materia grasa" (porque contienen menos de un 1%) y los que tienen algo más de grasa, pero como es muy poca cantidad también lo usan como claim publicitario ("1,2% de materia grasa"). 

Algunos de estos productos se publicitan como light debido a su bajo aporte calórico (para poder hablar de un producto light éste tiene que tener un 30% menos de calorías que la versión estándar). Esto es un reclamo súper efectivo para consumidores preocupados por su salud y por su peso. 

Pero ¿qué pasa si vamos más allá de las grandes letras que aparecen como reclamo publicitario y pasamos a leer la etiqueta nutricional? Pues nos encontramos que ninguno de estos postres dirigidos a personas preocupadas por su salud y/o por sus kilos está por debajo de los 10 gramos de azúcar por ración. Lo que serían dos cucharaditas de café colmadas de azúcar. O un sobre entero de azúcar más un tercio de otro (por cierto, en España estos sobres contienen 8 gramos de azúcar, mientras que en el resto de Europa contienen 4 gramos; mínimo nos da para reflexionar).

La cantidad de azúcar en estos postres oscila desde los 10,25 gramos hasta los 18,75 gramos. Aún con esa cantidad de azúcar nada desdeñable, nos venden estos productos como aptos para la gente que quiere cuidarse. La cuestión es, ¿por qué los seguimos comprando? ¿Es un problema de desinformación? ¿De pereza? ¿De que nos creemos todo lo que nos dicen?


¿Por qué se incrementan las ventas? Márketing + desinformación

Si este producto tiene tal cantidad de azúcar, que sabemos que no es beneficiosa para nuestra salud, ¿por qué se sigue vendiendo? Es sencillo: se vende porque hay una demanda. Pero esa demanda, esa necesidad del consumidor no es algo que haya salido de nosotros mismos: es algo que la industria crea a través del poder del márketing.

Lo primero que hacen en el anuncio es crear una falsa necesidad basada en uno de los mitos más extendidos en el mundo de las dietas: si quieres cuidarte y bajar peso, tienes que renunciar al postre. Esto funciona debido a la desinformación en materia de educación nutricional que existe en nuestra sociedad. En realidad, si quieres llevar una alimentación equilibrada no tienes por qué renunciar a tomar un postre: lo que tienes que hacer es realizar una elección inteligente de los alimentos que vas a incluir en ese postre. 13 gramos de azúcar no parece una elección inteligente en absoluto.

Lo segundo a tener en cuenta es que los publicistas consiguen que te centres en lo que ellos quieren que sepas. ¿Alguien preocupado por su salud o por sus kilos compraría un postre que se anunciara como "con 12 gramos de azúcar por porción"? Evidentemente no. Pero sí compraría algo que se anuncia como "0% materia grasa" o "rico en fibra y calcio". ¡Eso es bueno! ¡Sin grasa y con fibra! ¡No debe de engordar tanto! Una vez más, desinformación nutricional al canto.

Por último, ¿quién es más culpable de que estos productos sigan siendo un éxito de ventas? La información está ahí, a tu alcance, en la etiqueta nutricional: si no la lees o no la entiendes (y no te informas o preguntas al no entenderla), entonces eres cómplice de las empresas y de su estrategia de márketing. Su estrategia es totalmente legal porque te están diciendo algo que es cierto: ese postre es 0% materia grasa. Además, te están ofreciendo la información completa de ese producto, pero por norma general nos quedamos solo en los claims publicitarios y no nos paramos a leer la letra pequeña.


¿Qué podemos hacer ante esto?

Lo primero que tendríamos que hacer es reclamar una educación nutricional a nuestro alcance. En mi opinión, esta educación nutricional debería comenzar tanto en casa como en la escuela. Tenemos clases de todo, y sabemos cosas que posiblemente no utilizaremos jamás; sin embargo, nos perdemos en lo más básico, en cosas como saber comer. Comes varias veces al día, todos los días, y no tienes una educación nutricional que respalde tus elecciones. 

A este respecto, también deberíamos reclamar la presencia del dietista-nutricionista en la sanidad pública, como están ya haciendo los compañeros de la plataforma Dietética Sin Patrocinadores: la educación nutricional de la población es cosa suya, y actualmente solo podemos acceder a ellos a través de consulta privada, ¿acaso no interesa que la sociedad sepa lo que come? Hablaremos de esto en una próxima entrada, donde os contaré cuál es la labor que se está llevando a cabo desde esta plataforma.

Estamos en la era de internet, donde tienes toda la información a tu alcance en todo momento. Ya no hace falta rebuscar en bibliotecas ni en archivos para encontrar estudios, libros o incluso blogs y foros de profesionales de la nutrición en los que encontrar la información que necesitamos. Sé un poco curioso y preocúpate de que las decisiones que tomas a diario sean correctas. Si no, la industria lo hará por ti y te redirigirá hacia donde ellos quieren.

Lo más básico en este caso sería aprender a leer etiquetas nutricionales. Podéis aprender a hacerlo con este post de Fitness Revolucionario. No es nada complicado, pero sabrás realmente lo que estás comiendo y podrás realizar elecciones inteligentes.

Por último, una recomendación: si quieres tomar postre, la pieza de fruta nunca falla. Si tienes antojo de chocolate, una onza de chocolate puro después de comer es mucho mejor que cualquier producto industrial.

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Lecturas recomendadas:

2 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo y sobre todo muy importante recalcar que es el consumidor el último (y único) responsable de sus elecciones, si bien es cierto que a veces estamos un poco indefensos ante tanta (des)información aunque tengo esperanzas en que poco a poco se conseguirá cambiar la situación.
    Solo un aporte: cuidado con el "chocolate puro" que venden porque normalmente tiene un 50-60 % de cacao como mucho, es decir, puro azúcar. El chocolate negro tiene que indicar que contiene al menos un 70 % de cacao (mejor si es > 85 %) y así saciaremos el deseo de algo dulce a la vez que obtendremos los beneficios del cacao. Espero con ganas el artículo sobre D-N sin patrocinadores y demás formas de llegar a los consumidores con una información veraz para mejorar nuestra salud.

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    1. ¡Totalmente de acuerdo, Lara! Con el chocolate, igual que con cualquier producto, hay que leer la etiqueta ;) La próxima semana sale el post de Dietética Sin Patrocinadores: ¡hay que apoyar a los compañeros! Su presencia en la sanidad pública nos puede traer muchos beneficios también al gremio de la actividad física. ¡Besote!

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